1 comentario / Publicado en por Revolution Vapor

Los estudios científicos son importantes: avanzan el conocimiento de la tecnología, ofrecen perspectivas nuevas sobre patrones de uso, avenidas nuevas de investigación, y, a veces, soluciones a algunos de los problemas. Sin embargo, problemas en el método del experimento, la poca experiencia con el material siendo investigado, y distorsiones en las conclusiones, a veces hasta sensacionalistas, causan confusión y tienden a hacer más daño que bien. Este es el caso con la carta publicada en el New Enlgand Journal of Medicine, una carta sobre un estudio con unos resultados preliminares que hablan sobre los cigarrillos electrónicos y supuestas emisiones de formaldehído. Ya varios expertos han respondido sobre el tema

Ignorando el hecho de que la importancia sobre los métodos de estudios y el nivel de conocimiento sobre lo que se estudia se ha discutido varias veces en el pasado, los investigadores de la Universidad Estatal de Portland no acataron las sugerencias. Para aquellas personas alejadas del tema de los cigarrillos electrónicos y su uso diario, la diferencia entre modelos y estilos de baterías, tanques, claromizadores, y accesorios parece irrelevante. Sin embargo, todos estos estilos, accesorios, y modelos tienen patrones de uso distintos y casos de uso diferentes.

Para poder entender donde estuvo el fallo de estos investigadores, hay que entender los modelos que utilizaron en este estudio preliminar. Los investigadores mencionaron el uso de sistemas de tanques ("tank systems”), en particular, un modelo que se denomina genéricamente como un CE4/CE5. Este modelo utiliza una resistencia ubicada en la parte superior del claromizador y usa un sistema de mechas a base de silice para llevar el liquido hacia la resistencia por medio de un efecto capilar moderado.

Este modelo de claromizador, en particular, no fue diseñado para usarse en situaciones de alta potencia o alto voltaje, ya que el efecto capilar del material es más lento, lo cual lleva a un fenómeno que se llamada calada seca”dry burn”. Esta situación se presenta cuando no hay liquido presente alrededor de la resistencia y se sobrecalienta la resistencia, lo cual produce un sabor y temperatura insoportables para el usuario. El claromizador que se utilizó en este estudio, el CE4/CE5, típicamente no se utiliza a más de 3.7 voltios o 7 watts de potencia para evitar el fenómeno de la calada seca. De hecho, en un estudio anterior del Dr. Farsalinos cuando estaba diseñado el protocolo de estudio, encontró que los participantes no podían usar este tipo de claromizador en situaciones mayores de 9 watts. 

Los investigadores de la Universidad Estatal de Portland explotaron el hecho de que la mayoría de la personas no sabe como se utiliza un cigarrillo electrónico. Dentro de su propia carta, encontraron que si se utilizaba el claromizador CE4/CE5 a la potencia adecuada (3.3v, según el estudio), no se encontró una producción de formaldehído, inclusive en un patrón de uso relativamente extremo de 10 caladas de 50mL de volumen de aire con duraciones de 4 segundos. Solo cuando rebasaron las capacidades del modelo del claromizador seleccionado para el estudio, utilizando el mismo patrón de uso, se detectó formaldehído. De hecho, en este modelo de uso extremo, los autores estimaron que el atomizador alcanzó una temperatura de 600 grados centígrados cuando se estima que el fenómeno de calada seca ocurre a los 280 grados centígrados

Este modelo extremo, de utilizar un CE4/CE5 a 5 voltios, con caladas de 50mL de volumen de aire cada 4 segundos, sería intolerable para el usuario, ya que el efecto capilar del silice no suministra suficiente líquido a la resistencia para evitar su sobre calentamiento. Ningún usuario continuaría usando el cigarrillo electrónico en estas condiciones. Esto es como decir que hay niveles altos de carcinógenos en un corte de carne sobre cocinado, que por sus condiciones de quemado, nadie comería.

En el afán de crear más confusión, los investigadores de la Universidad Estatal de Portland caracterizan el formaldehído hemiacetal como un agente liberador de formaldehído. Sin embargo, el Dr. Farsalinos revisó la literatura correspondiente y encontró que:

 

… el estudio no encontró formaldehído pero sí formaldehído hemiacetal. Este es una combinación de formaldehído y alcoholes (formaldehído y propilenglicol o formaldehído y glicerol). Los autores los clasificó como agentes liberadores de formaldehído … pero revisando el estudio referente, es claro que los agentes liberadores de formaldehído no tienen nada ver con formaldehído hemiacetal que se encontró en el aerosol del cigarrillo electrónico. Aun más, no hay evidencia en lo absoluto de que los hemiacetales son tóxicos o carcinógenos. Inclusive, es posible que la formaciones de hemiacetales puedan proteger contra el daño ocasionado por el formaldehído. Sin embargo, los autores consideraron que el riesgo calculado de cáncer es igual [sin evidencia].

 

No sólo existen problemas de metodología y de conocimiento de los productos y su uso en el mundo real, sino también existen cuestionamientos en cuanto al valor del estudio. Clive Bates hizo un llamado de atención a los autores principales, cuestionando si se evaluó el riesgo comparativo de sus conclusiones contra el hecho de que sin cigarrillos electrónicos como una alternativa para los fumadores, esos mismos fumadores iban a seguir fumando. La posición de Clive Bates está sustentada en un cuerpo creciente de estudios donde estima que el riesgo de usar cigarrillos electrónicos es del 1% al 5%, comparado a cigarros tradicionales de tabaco. 

Creando aún más controversia es la sobre simplificación de los autores de la carta al New England Journal of Medicine sobre el riesgo que representa el formaldehído. El reporte del Director de Salud Pública de Estados Unidos en el 2010, reconoce el hecho que los aldehídos, tal como el formaldehído, ocurren comunmente en el ser humano y son metabolitos endógenos en la sangre humana. El hecho de que exista naturalmente formaldehído en el cuerpo humano, y que es un subproducto del proceso de respiración humana, complica el modelo y no permite una estimación tan simplista. 

Este tipo de cartas, cuyas conclusiones no poseén un fundamento científico adecuado, y la reacción de los medios de comunicación, causan más daño que bien. Cuando se está tratando de minimizar la incidencia de fumado, el cigarrillo electrónico puede ser un aliado, pero sobreestimar el riesgo y reportar de forma sensacionalista resultados pobres afecta negativamente la confianza de los fumadores para buscar alternativas que pueden ayudar a dejar su hábito. 

Los estudios científicos son importantes: avanzan el conocimiento de la tecnología, ofrecen perspectivas nuevas sobre patrones de uso, avenidas nuevas de investigación, y, a veces, soluciones a algunos de los problemas. Sin embargo, problemas en el método del experimento, la poca experiencia con el material siendo investigado, y distorsiones en las conclusiones, a veces hasta sensacionalistas, causan confusión y tienden a hacer más daño que bien. Este es el caso con la carta publicada en el New Enlgand Journal of Medicine, una carta sobre un estudio con unos resultados preliminares que hablan sobre los cigarrillos electrónicos y supuestas emisiones de formaldehído. Ya varios expertos han respondido sobre el tema

Ignorando el hecho de que la importancia sobre los métodos de estudios y el nivel de conocimiento sobre lo que se estudia se ha discutido varias veces en el pasado, los investigadores de la Universidad Estatal de Portland no acataron las sugerencias. Para aquellas personas alejadas del tema de los cigarrillos electrónicos y su uso diario, la diferencia entre modelos y estilos de baterías, tanques, claromizadores, y accesorios parece irrelevante. Sin embargo, todos estos estilos, accesorios, y modelos tienen patrones de uso distintos y casos de uso diferentes.

Para poder entender donde estuvo el fallo de estos investigadores, hay que entender los modelos que utilizaron en este estudio preliminar. Los investigadores mencionaron el uso de sistemas de tanques ("tank systems”), en particular, un modelo que se denomina genéricamente como un CE4/CE5. Este modelo utiliza una resistencia ubicada en la parte superior del claromizador y usa un sistema de mechas a base de silice para llevar el liquido hacia la resistencia por medio de un efecto capilar moderado.

Este modelo de claromizador, en particular, no fue diseñado para usarse en situaciones de alta potencia o alto voltaje, ya que el efecto capilar del material es más lento, lo cual lleva a un fenómeno que se llamada calada seca”dry burn”. Esta situación se presenta cuando no hay liquido presente alrededor de la resistencia y se sobrecalienta la resistencia, lo cual produce un sabor y temperatura insoportables para el usuario. El claromizador que se utilizó en este estudio, el CE4/CE5, típicamente no se utiliza a más de 3.7 voltios o 7 watts de potencia para evitar el fenómeno de la calada seca. De hecho, en un estudio anterior del Dr. Farsalinos cuando estaba diseñado el protocolo de estudio, encontró que los participantes no podían usar este tipo de claromizador en situaciones mayores de 9 watts. 

Los investigadores de la Universidad Estatal de Portland explotaron el hecho de que la mayoría de la personas no sabe como se utiliza un cigarrillo electrónico. Dentro de su propia carta, encontraron que si se utilizaba el claromizador CE4/CE5 a la potencia adecuada (3.3v, según el estudio), no se encontró una producción de formaldehído, inclusive en un patrón de uso relativamente extremo de 10 caladas de 50mL de volumen de aire con duraciones de 4 segundos. Solo cuando rebasaron las capacidades del modelo del claromizador seleccionado para el estudio, utilizando el mismo patrón de uso, se detectó formaldehído. De hecho, en este modelo de uso extremo, los autores estimaron que el atomizador alcanzó una temperatura de 600 grados centígrados cuando se estima que el fenómeno de calada seca ocurre a los 280 grados centígrados

Este modelo extremo, de utilizar un CE4/CE5 a 5 voltios, con caladas de 50mL de volumen de aire cada 4 segundos, sería intolerable para el usuario, ya que el efecto capilar del silice no suministra suficiente líquido a la resistencia para evitar su sobre calentamiento. Ningún usuario continuaría usando el cigarrillo electrónico en estas condiciones. Esto es como decir que hay niveles altos de carcinógenos en un corte de carne sobre cocinado, que por sus condiciones de quemado, nadie comería.

En el afán de crear más confusión, los investigadores de la Universidad Estatal de Portland caracterizan el formaldehído hemiacetal como un agente liberador de formaldehído. Sin embargo, el Dr. Farsalinos revisó la literatura correspondiente y encontró que:

 

… el estudio no encontró formaldehído pero sí formaldehído hemiacetal. Este es una combinación de formaldehído y alcoholes (formaldehído y propilenglicol o formaldehído y glicerol). Los autores los clasificó como agentes liberadores de formaldehído … pero revisando el estudio referente, es claro que los agentes liberadores de formaldehído no tienen nada ver con formaldehído hemiacetal que se encontró en el aerosol del cigarrillo electrónico. Aun más, no hay evidencia en lo absoluto de que los hemiacetales son tóxicos o carcinógenos. Inclusive, es posible que la formaciones de hemiacetales puedan proteger contra el daño ocasionado por el formaldehído. Sin embargo, los autores consideraron que el riesgo calculado de cáncer es igual [sin evidencia].

 

No sólo existen problemas de metodología y de conocimiento de los productos y su uso en el mundo real, sino también existen cuestionamientos en cuanto al valor del estudio. Clive Bates hizo un llamado de atención a los autores principales, cuestionando si se evaluó el riesgo comparativo de sus conclusiones contra el hecho de que sin cigarrillos electrónicos como una alternativa para los fumadores, esos mismos fumadores iban a seguir fumando. La posición de Clive Bates está sustentada en un cuerpo creciente de estudios donde estima que el riesgo de usar cigarrillos electrónicos es del 1% al 5%, comparado a cigarros tradicionales de tabaco. 

Creando aún más controversia es la sobre simplificación de los autores de la carta al New England Journal of Medicine sobre el riesgo que representa el formaldehído. El reporte del Director de Salud Pública de Estados Unidos en el 2010, reconoce el hecho que los aldehídos, tal como el formaldehído, ocurren comunmente en el ser humano y son metabolitos endógenos en la sangre humana. El hecho de que exista naturalmente formaldehído en el cuerpo humano, y que es un subproducto del proceso de respiración humana, complica el modelo y no permite una estimación tan simplista. 

Este tipo de cartas, cuyas conclusiones no poseén un fundamento científico adecuado, y la reacción de los medios de comunicación, causan más daño que bien. Cuando se está tratando de minimizar la incidencia de fumado, el cigarrillo electrónico puede ser un aliado, pero sobreestimar el riesgo y reportar de forma sensacionalista resultados pobres afecta negativamente la confianza de los fumadores para buscar alternativas que pueden ayudar a dejar su hábito. 

1 comentario

  • Publicado en por Arturo Monge

    Muchas gracias por el comentario y la aclaración. Muy válida ante tanta información tendenciosa y de mala calidad que recibimos.

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