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  • Cigarrillos Electrónicos, Formaldehído, y La Verdad Cigarrillos Electrónicos, Formaldehído, y La Verdad

    1 comment / Posted on by Revolution Vapor

    El Dr. Konstantinos Farsalinos y su equipo publicaron ayer un estudio monumental en el mundo del vapeo, cuya importancia no se debe pasar por alto. A raíz de una serie de frustraciones personales y científicas causadas por la creación de experimentos con controles pobres, metodologías cuestionables, sin conocimiento de la función del sujeto de estudio, y conclusiones erroneas, llevadas a cabo por científicos en salud pública que no entienden cómo funciona el cigarrillo electrónico, el equipo del Dr. Farsalinos decidió empezar un estudio sobre la producción de aldehídos (como formaldehído y acetaldehído) además de acetona y acroleína. Su estudio demuestra el grave error cometido por los medios y representantes de la salud pública.

    Para los vapeadores con experiencia en el uso de cigarrillos electrónicos no es ajeno el fenómeno de la calada seca (dry puff, en Inglés) y normalmente dejan de utilizar un atomizador cuando se presenta este hecho. Esto no es un fenómeno exclusivo del vapeo, ocurre en otros dispositivos que utilizan resistencias sumergidas donde el líquido que deberían estar calentando se agota y la resistencia empieza a quemar el material que lo rodea, como en un calendator de ducha. Para muchos, este concepto es algo básico, especialmente cuando se está investigando sobre el uso de cigarrillos electrónicos. De hecho, este fenómeno esta documentado desde el 2013 en un artículo del mismo Dr. Farsalinos.

    Este nuevo estudio simplemente refuerza la idea de que un vapeador dejará de utilizar un atomizador tan pronto que experimenta una calada seca. El Dr. Farsalinos utilizó un atomizador popular, el Kayfun Lite Plus de Svoëmesto, como base para la realización del estudio y le pidió a un grupo de vapeadores utilizar el atomizador realizando caladas de 4 segundos con 30 segundos de intervalo, a cuatro niveles de potencia distinta: 6.5W, 7.5W, 9W, y 10W. Los dos atomizadores utilizaron la misma resistencia (medida en ohmios) y silica como el material de mecha, pero con dos configuraciones distintas: el A1 estaba configurado en términos de eficienca del efecto capilario y el A2 con solo un hilo para minimizar la cantidad de líquido que llegaba a la resistencia. El material fue seleccionado a base de la popularidad del mismo en una variedad de claromizadores y tanques.

    En el caso del A1 (el atomizador configurado para maximizar la eficiencia capilaria) ninguno de los vapeadores detectaron el fenómeno de la calada seca. Esto fué confirmado por una maquina de simulación de calada (smoking machine), ya que solo se detectaron niveles mínimos de aldehídos en todos los niveles de potencia dentro del protocolo del experimento. En el caso del A2, donde los vapeadores en el experimento detectaron la calada seca a 9W y a 10W, el analísis del vapor realizado en las máquinas confirmó la experiencia de los vapeadores. El A2, con caladas simuladas a 6.5W y a 7.5W, detectó niveles mínimos de aldehídos, 30 a 250 veces menos que cigarros tradicionales de tabaco, muy similar a lo que pasó con el A1 en todos los niveles de potencia. Sin embargo, a las dos potencias más altas, de 9W y de 10W, donde los vapeadores reportaron el desgusto de la calada seca, el analísis confirmó la experiencia.

    ¿Qué significa esto para un vapeador o para un científico interesado en investigar sobre cigarrillos electrónicos? El uso adecuado del dispositivo es importante para minimizar el riesgo del mismo. Un mal uso, o un uso de laboratorio que no simula el uso real, puede generar aldehídos y otros compuestos que pueden ser nocivos. Es aún más importante para los científicos estudiar el uso de cigarrillos electrónicos ya que después del contenido de este estudio, que habla del fenómeno de la calada seca (dry puff phenomenon) extensivamente además de explicar la importancia de la Ley de Ohmio, no tienen excusas para crear metodologías que no repliquen el uso real de los dispositivos y que faciliten llegar a conclusiones erróneas, mismas que suelen ser tergiversadas por los medios masivos.

    El Dr. Konstantinos Farsalinos y su equipo publicaron ayer un estudio monumental en el mundo del vapeo, cuya importancia no se debe pasar por alto. A raíz de una serie de frustraciones personales y científicas causadas por la creación de experimentos con controles pobres, metodologías cuestionables, sin conocimiento de la función del sujeto de estudio, y conclusiones erroneas, llevadas a cabo por científicos en salud pública que no entienden cómo funciona el cigarrillo electrónico, el equipo del Dr. Farsalinos decidió empezar un estudio sobre la producción de aldehídos (como formaldehído y acetaldehído) además de acetona y acroleína. Su estudio demuestra el grave error cometido por los medios y representantes de la salud pública.

    Para los vapeadores con experiencia en el uso de cigarrillos electrónicos no es ajeno el fenómeno de la calada seca (dry puff, en Inglés) y normalmente dejan de utilizar un atomizador cuando se presenta este hecho. Esto no es un fenómeno exclusivo del vapeo, ocurre en otros dispositivos que utilizan resistencias sumergidas donde el líquido que deberían estar calentando se agota y la resistencia empieza a quemar el material que lo rodea, como en un calendator de ducha. Para muchos, este concepto es algo básico, especialmente cuando se está investigando sobre el uso de cigarrillos electrónicos. De hecho, este fenómeno esta documentado desde el 2013 en un artículo del mismo Dr. Farsalinos.

    Este nuevo estudio simplemente refuerza la idea de que un vapeador dejará de utilizar un atomizador tan pronto que experimenta una calada seca. El Dr. Farsalinos utilizó un atomizador popular, el Kayfun Lite Plus de Svoëmesto, como base para la realización del estudio y le pidió a un grupo de vapeadores utilizar el atomizador realizando caladas de 4 segundos con 30 segundos de intervalo, a cuatro niveles de potencia distinta: 6.5W, 7.5W, 9W, y 10W. Los dos atomizadores utilizaron la misma resistencia (medida en ohmios) y silica como el material de mecha, pero con dos configuraciones distintas: el A1 estaba configurado en términos de eficienca del efecto capilario y el A2 con solo un hilo para minimizar la cantidad de líquido que llegaba a la resistencia. El material fue seleccionado a base de la popularidad del mismo en una variedad de claromizadores y tanques.

    En el caso del A1 (el atomizador configurado para maximizar la eficiencia capilaria) ninguno de los vapeadores detectaron el fenómeno de la calada seca. Esto fué confirmado por una maquina de simulación de calada (smoking machine), ya que solo se detectaron niveles mínimos de aldehídos en todos los niveles de potencia dentro del protocolo del experimento. En el caso del A2, donde los vapeadores en el experimento detectaron la calada seca a 9W y a 10W, el analísis del vapor realizado en las máquinas confirmó la experiencia de los vapeadores. El A2, con caladas simuladas a 6.5W y a 7.5W, detectó niveles mínimos de aldehídos, 30 a 250 veces menos que cigarros tradicionales de tabaco, muy similar a lo que pasó con el A1 en todos los niveles de potencia. Sin embargo, a las dos potencias más altas, de 9W y de 10W, donde los vapeadores reportaron el desgusto de la calada seca, el analísis confirmó la experiencia.

    ¿Qué significa esto para un vapeador o para un científico interesado en investigar sobre cigarrillos electrónicos? El uso adecuado del dispositivo es importante para minimizar el riesgo del mismo. Un mal uso, o un uso de laboratorio que no simula el uso real, puede generar aldehídos y otros compuestos que pueden ser nocivos. Es aún más importante para los científicos estudiar el uso de cigarrillos electrónicos ya que después del contenido de este estudio, que habla del fenómeno de la calada seca (dry puff phenomenon) extensivamente además de explicar la importancia de la Ley de Ohmio, no tienen excusas para crear metodologías que no repliquen el uso real de los dispositivos y que faciliten llegar a conclusiones erróneas, mismas que suelen ser tergiversadas por los medios masivos.

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  • El FDA Necesita Su Opinion El FDA Necesita Su Opinion

    1 comment / Posted on by Revolution Vapor

    El Diciembre pasado, el FDA sostuvo una serie de “tallers” donde miembros cercanos al FDA opininaron sobre el uso y las características físicas de cigarrillos electrónicos. Las opiniones de éstas personas no reflejaron un uso real y racional de cómo un ex-fumador, o un vapeador realmente utiliza el cigarrillo electrónico de su preferencia. Si esto no fuera suficiente, expertos en el tema, como el Dr. Farsalinos, además de representantes de la industria fueron excluidos de este proceso. La “investigación” que se presentó, y las conclusiones a las que llegaron varios de los panelistas, no fueron profundas y continuaron con una serie de estereotipos y supuestos que no necesariamente reflejan la realidad. El taller está disponible en línea para ver a su gusto. 

    CASAA, la organización pro-consumidor en Estados Unidos, ha solicitado a todos los vapeadores del mundo presentar sus comentarios al FDA. Este comentario al FDA debería enfocarse sobre las características de cigarrillos electrónicos; en otras palabras, la función, el proceso de diseño, control de calidad, y esfuerzo de ingenieria de los dispositivos y del líquido, además de las implicaciones de éstas. La recomendación de CASAA, tomando en consideración que el FDA está obligado en revisar todos los comentarios, es adjuntar los artículos como un PDF a su comentario. 

    Accese y envíe el formulario antes del 15 de Abril del 2015. 

    Para que un comentario sea válido, se debería incluir las siguientes secciones y ser preferiblemente en Inglés:

    • I am commenting on Electronic Cigarettes and the Public Health; Public Workshop; 79 FR 55815, September 17, 2014, Docket No. FDA-2014-N-0001
    • Describe cómo cigarrillos electrónicos te ayudaron dejar un hábito de cigarros de tabaco de una forma breve. 
    • Que el taller hubiera sido beneficiado por un espacio y por panelistas expertos en el tema y por el material adjunto (los artículos o estudios que seleccionaste para el comentario)
    • Que, usted, como consumidor le importa que el FDA tome en consideración el creciente cuerpo de investigaciones académicas de uso, de toxocología, y de la manera en que se utilizan cigarrillos electrónicos por los consumidores. 

    Esta es una oportunidad para que todos los vapeadores, sin importar donde estén ubicados, formen parte de una lucha. Sin nuestra voz, sin nuestro apoyo, organizaciones como CASAA no nos pueden ayudar. Unámonos para crear un precedente y protejer el vapeo como una alternativa. 

    El Diciembre pasado, el FDA sostuvo una serie de “tallers” donde miembros cercanos al FDA opininaron sobre el uso y las características físicas de cigarrillos electrónicos. Las opiniones de éstas personas no reflejaron un uso real y racional de cómo un ex-fumador, o un vapeador realmente utiliza el cigarrillo electrónico de su preferencia. Si esto no fuera suficiente, expertos en el tema, como el Dr. Farsalinos, además de representantes de la industria fueron excluidos de este proceso. La “investigación” que se presentó, y las conclusiones a las que llegaron varios de los panelistas, no fueron profundas y continuaron con una serie de estereotipos y supuestos que no necesariamente reflejan la realidad. El taller está disponible en línea para ver a su gusto. 

    CASAA, la organización pro-consumidor en Estados Unidos, ha solicitado a todos los vapeadores del mundo presentar sus comentarios al FDA. Este comentario al FDA debería enfocarse sobre las características de cigarrillos electrónicos; en otras palabras, la función, el proceso de diseño, control de calidad, y esfuerzo de ingenieria de los dispositivos y del líquido, además de las implicaciones de éstas. La recomendación de CASAA, tomando en consideración que el FDA está obligado en revisar todos los comentarios, es adjuntar los artículos como un PDF a su comentario. 

    Accese y envíe el formulario antes del 15 de Abril del 2015. 

    Para que un comentario sea válido, se debería incluir las siguientes secciones y ser preferiblemente en Inglés:

    • I am commenting on Electronic Cigarettes and the Public Health; Public Workshop; 79 FR 55815, September 17, 2014, Docket No. FDA-2014-N-0001
    • Describe cómo cigarrillos electrónicos te ayudaron dejar un hábito de cigarros de tabaco de una forma breve. 
    • Que el taller hubiera sido beneficiado por un espacio y por panelistas expertos en el tema y por el material adjunto (los artículos o estudios que seleccionaste para el comentario)
    • Que, usted, como consumidor le importa que el FDA tome en consideración el creciente cuerpo de investigaciones académicas de uso, de toxocología, y de la manera en que se utilizan cigarrillos electrónicos por los consumidores. 

    Esta es una oportunidad para que todos los vapeadores, sin importar donde estén ubicados, formen parte de una lucha. Sin nuestra voz, sin nuestro apoyo, organizaciones como CASAA no nos pueden ayudar. Unámonos para crear un precedente y protejer el vapeo como una alternativa. 

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  • Guía Sobre Cigarrillos Electrónicos Guía Sobre Cigarrillos Electrónicos

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    El Centro Nacional para la Cesación de Fumado y Entrenamiento (National Centre for Smoking Cessation and Training, NCSCT) publicó recientemente la guía con sus recomendaciones para sus afiliados. El Reino Unido ha sido uno de los países Europeos con mayor aceptación de los cigarrillos electrónicos con un uso estimado de más de 2 millones de vapeadores. Inclusive, hace menos de un mes, el Parlamento aprobó el uso de cigarrillos electrónicos dentro del edificio legislativo

    El rol del NCSCT es brindar apoyo y servir como una guía a las instituciones comunitarias de ayuda a la cesación de fumado. Con el crecimiento y popularidad de los cigarrillos electrónicos, el NCSCT publicó una serie de recomendaciones a favor del uso del cigarrillo electrónico para aquellas personas que desean tratar de dejar de fumar, especialmente en poblaciones más en riesgo, como fumadores que han fallado en intentos previos con métodos más tradicionales, y aquellos fumadores que no están motivados a dejar de fumar pero buscan una opción de menor riesgo. 

    En su resumen ejecutivo, el NCSCT concluye que:

    • El nivel de calidad de los cigarrillos electrónicos está mejorando. Los usuarios de cigarrillos electrónicos pueden alcanzar niveles similar de concentración plasmática de nicotina, con algo de experiencia, comparado con los cigarrillos convencionales. Sin embargo, se requiere más tiempo de uso para llegar a estos niveles que, por lo tanto, los usuarios están recibiendo menos nicotina por calada, comparativamente. 
    • Aunque los estudios existentes no son extremadamente robustos, hay indicaciones de los cigarrillos electrónicos pueden ayudar reducir el deseo de fumar y pueden asistir en dejar de fumar.
    • El estudio más riguroso, a la fecha, fué un ensayo controlado aleatorio que demostró que los cigarrillos electrónicos fueron, al menos, igualmente de efectivos que los parches de nicotina para ayudar los fumadores a dejar de fumar dentro de un periodo de seis meses.
    • Aunque actualmente no existen datos de alta calidad sobre seguridad a largo plazo de los cigarrillos electrónicos, no existe una razón a-priori para asumir que los cigarrillos electrónicos presentan un riesgo a la salud ni remotamente cercana a los riesgos conocidos del humo del tabaco. 
    • Los niveles de posibles compuestos tóxicos y compuestos carcinógenos que se han detectado en algunos estudios, presentes en algunos casos en el líquido o como resultado de ser vaporizado, están presentes en niveles sumamente bajos y no se considera que sean un riesgo para terceros.
    • No existen datos robustos o estudios contundentes para apoyar la preocupación de que la existencia de los cigarrillos electrónicos puede “normalizar” la incidencia del fumado o incrementar el uso de cigarros tradicionales de tabaco. 

    Ésta guía del NCSCT es un documento elaborado por algunas de los científicos más influyentes en el área de control de tabaco del Reino Unido, incluyendo personas como el Dr. Peter Hajek y el Profesor Robert West. No sólo es una revisión sobre el tiempo de los avances de la industria en términos de control de calidad, eficacia de los cigarrillos electrónicos y vaporizadores más avanzados de tercera generación, sino también brinda una perspectiva pragmática y balanceada sobre el uso de los cigarrillos electrónicos en un ambiente de reducción de daño del tabaquismo. 

    El Centro Nacional para la Cesación de Fumado y Entrenamiento (National Centre for Smoking Cessation and Training, NCSCT) publicó recientemente la guía con sus recomendaciones para sus afiliados. El Reino Unido ha sido uno de los países Europeos con mayor aceptación de los cigarrillos electrónicos con un uso estimado de más de 2 millones de vapeadores. Inclusive, hace menos de un mes, el Parlamento aprobó el uso de cigarrillos electrónicos dentro del edificio legislativo

    El rol del NCSCT es brindar apoyo y servir como una guía a las instituciones comunitarias de ayuda a la cesación de fumado. Con el crecimiento y popularidad de los cigarrillos electrónicos, el NCSCT publicó una serie de recomendaciones a favor del uso del cigarrillo electrónico para aquellas personas que desean tratar de dejar de fumar, especialmente en poblaciones más en riesgo, como fumadores que han fallado en intentos previos con métodos más tradicionales, y aquellos fumadores que no están motivados a dejar de fumar pero buscan una opción de menor riesgo. 

    En su resumen ejecutivo, el NCSCT concluye que:

    • El nivel de calidad de los cigarrillos electrónicos está mejorando. Los usuarios de cigarrillos electrónicos pueden alcanzar niveles similar de concentración plasmática de nicotina, con algo de experiencia, comparado con los cigarrillos convencionales. Sin embargo, se requiere más tiempo de uso para llegar a estos niveles que, por lo tanto, los usuarios están recibiendo menos nicotina por calada, comparativamente. 
    • Aunque los estudios existentes no son extremadamente robustos, hay indicaciones de los cigarrillos electrónicos pueden ayudar reducir el deseo de fumar y pueden asistir en dejar de fumar.
    • El estudio más riguroso, a la fecha, fué un ensayo controlado aleatorio que demostró que los cigarrillos electrónicos fueron, al menos, igualmente de efectivos que los parches de nicotina para ayudar los fumadores a dejar de fumar dentro de un periodo de seis meses.
    • Aunque actualmente no existen datos de alta calidad sobre seguridad a largo plazo de los cigarrillos electrónicos, no existe una razón a-priori para asumir que los cigarrillos electrónicos presentan un riesgo a la salud ni remotamente cercana a los riesgos conocidos del humo del tabaco. 
    • Los niveles de posibles compuestos tóxicos y compuestos carcinógenos que se han detectado en algunos estudios, presentes en algunos casos en el líquido o como resultado de ser vaporizado, están presentes en niveles sumamente bajos y no se considera que sean un riesgo para terceros.
    • No existen datos robustos o estudios contundentes para apoyar la preocupación de que la existencia de los cigarrillos electrónicos puede “normalizar” la incidencia del fumado o incrementar el uso de cigarros tradicionales de tabaco. 

    Ésta guía del NCSCT es un documento elaborado por algunas de los científicos más influyentes en el área de control de tabaco del Reino Unido, incluyendo personas como el Dr. Peter Hajek y el Profesor Robert West. No sólo es una revisión sobre el tiempo de los avances de la industria en términos de control de calidad, eficacia de los cigarrillos electrónicos y vaporizadores más avanzados de tercera generación, sino también brinda una perspectiva pragmática y balanceada sobre el uso de los cigarrillos electrónicos en un ambiente de reducción de daño del tabaquismo. 

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  • La Controversia de Los Cigarrillos Electronicos y El Formaldehido La Controversia de Los Cigarrillos Electronicos y El Formaldehido

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    Los estudios científicos son importantes: avanzan el conocimiento de la tecnología, ofrecen perspectivas nuevas sobre patrones de uso, avenidas nuevas de investigación, y, a veces, soluciones a algunos de los problemas. Sin embargo, problemas en el método del experimento, la poca experiencia con el material siendo investigado, y distorsiones en las conclusiones, a veces hasta sensacionalistas, causan confusión y tienden a hacer más daño que bien. Este es el caso con la carta publicada en el New Enlgand Journal of Medicine, una carta sobre un estudio con unos resultados preliminares que hablan sobre los cigarrillos electrónicos y supuestas emisiones de formaldehído. Ya varios expertos han respondido sobre el tema

    Ignorando el hecho de que la importancia sobre los métodos de estudios y el nivel de conocimiento sobre lo que se estudia se ha discutido varias veces en el pasado, los investigadores de la Universidad Estatal de Portland no acataron las sugerencias. Para aquellas personas alejadas del tema de los cigarrillos electrónicos y su uso diario, la diferencia entre modelos y estilos de baterías, tanques, claromizadores, y accesorios parece irrelevante. Sin embargo, todos estos estilos, accesorios, y modelos tienen patrones de uso distintos y casos de uso diferentes.

    Para poder entender donde estuvo el fallo de estos investigadores, hay que entender los modelos que utilizaron en este estudio preliminar. Los investigadores mencionaron el uso de sistemas de tanques ("tank systems”), en particular, un modelo que se denomina genéricamente como un CE4/CE5. Este modelo utiliza una resistencia ubicada en la parte superior del claromizador y usa un sistema de mechas a base de silice para llevar el liquido hacia la resistencia por medio de un efecto capilar moderado.

    Este modelo de claromizador, en particular, no fue diseñado para usarse en situaciones de alta potencia o alto voltaje, ya que el efecto capilar del material es más lento, lo cual lleva a un fenómeno que se llamada calada seca”dry burn”. Esta situación se presenta cuando no hay liquido presente alrededor de la resistencia y se sobrecalienta la resistencia, lo cual produce un sabor y temperatura insoportables para el usuario. El claromizador que se utilizó en este estudio, el CE4/CE5, típicamente no se utiliza a más de 3.7 voltios o 7 watts de potencia para evitar el fenómeno de la calada seca. De hecho, en un estudio anterior del Dr. Farsalinos cuando estaba diseñado el protocolo de estudio, encontró que los participantes no podían usar este tipo de claromizador en situaciones mayores de 9 watts. 

    Los investigadores de la Universidad Estatal de Portland explotaron el hecho de que la mayoría de la personas no sabe como se utiliza un cigarrillo electrónico. Dentro de su propia carta, encontraron que si se utilizaba el claromizador CE4/CE5 a la potencia adecuada (3.3v, según el estudio), no se encontró una producción de formaldehído, inclusive en un patrón de uso relativamente extremo de 10 caladas de 50mL de volumen de aire con duraciones de 4 segundos. Solo cuando rebasaron las capacidades del modelo del claromizador seleccionado para el estudio, utilizando el mismo patrón de uso, se detectó formaldehído. De hecho, en este modelo de uso extremo, los autores estimaron que el atomizador alcanzó una temperatura de 600 grados centígrados cuando se estima que el fenómeno de calada seca ocurre a los 280 grados centígrados

    Este modelo extremo, de utilizar un CE4/CE5 a 5 voltios, con caladas de 50mL de volumen de aire cada 4 segundos, sería intolerable para el usuario, ya que el efecto capilar del silice no suministra suficiente líquido a la resistencia para evitar su sobre calentamiento. Ningún usuario continuaría usando el cigarrillo electrónico en estas condiciones. Esto es como decir que hay niveles altos de carcinógenos en un corte de carne sobre cocinado, que por sus condiciones de quemado, nadie comería.

    En el afán de crear más confusión, los investigadores de la Universidad Estatal de Portland caracterizan el formaldehído hemiacetal como un agente liberador de formaldehído. Sin embargo, el Dr. Farsalinos revisó la literatura correspondiente y encontró que:

     

    … el estudio no encontró formaldehído pero sí formaldehído hemiacetal. Este es una combinación de formaldehído y alcoholes (formaldehído y propilenglicol o formaldehído y glicerol). Los autores los clasificó como agentes liberadores de formaldehído … pero revisando el estudio referente, es claro que los agentes liberadores de formaldehído no tienen nada ver con formaldehído hemiacetal que se encontró en el aerosol del cigarrillo electrónico. Aun más, no hay evidencia en lo absoluto de que los hemiacetales son tóxicos o carcinógenos. Inclusive, es posible que la formaciones de hemiacetales puedan proteger contra el daño ocasionado por el formaldehído. Sin embargo, los autores consideraron que el riesgo calculado de cáncer es igual [sin evidencia].

     

    No sólo existen problemas de metodología y de conocimiento de los productos y su uso en el mundo real, sino también existen cuestionamientos en cuanto al valor del estudio. Clive Bates hizo un llamado de atención a los autores principales, cuestionando si se evaluó el riesgo comparativo de sus conclusiones contra el hecho de que sin cigarrillos electrónicos como una alternativa para los fumadores, esos mismos fumadores iban a seguir fumando. La posición de Clive Bates está sustentada en un cuerpo creciente de estudios donde estima que el riesgo de usar cigarrillos electrónicos es del 1% al 5%, comparado a cigarros tradicionales de tabaco. 

    Creando aún más controversia es la sobre simplificación de los autores de la carta al New England Journal of Medicine sobre el riesgo que representa el formaldehído. El reporte del Director de Salud Pública de Estados Unidos en el 2010, reconoce el hecho que los aldehídos, tal como el formaldehído, ocurren comunmente en el ser humano y son metabolitos endógenos en la sangre humana. El hecho de que exista naturalmente formaldehído en el cuerpo humano, y que es un subproducto del proceso de respiración humana, complica el modelo y no permite una estimación tan simplista. 

    Este tipo de cartas, cuyas conclusiones no poseén un fundamento científico adecuado, y la reacción de los medios de comunicación, causan más daño que bien. Cuando se está tratando de minimizar la incidencia de fumado, el cigarrillo electrónico puede ser un aliado, pero sobreestimar el riesgo y reportar de forma sensacionalista resultados pobres afecta negativamente la confianza de los fumadores para buscar alternativas que pueden ayudar a dejar su hábito. 

    Los estudios científicos son importantes: avanzan el conocimiento de la tecnología, ofrecen perspectivas nuevas sobre patrones de uso, avenidas nuevas de investigación, y, a veces, soluciones a algunos de los problemas. Sin embargo, problemas en el método del experimento, la poca experiencia con el material siendo investigado, y distorsiones en las conclusiones, a veces hasta sensacionalistas, causan confusión y tienden a hacer más daño que bien. Este es el caso con la carta publicada en el New Enlgand Journal of Medicine, una carta sobre un estudio con unos resultados preliminares que hablan sobre los cigarrillos electrónicos y supuestas emisiones de formaldehído. Ya varios expertos han respondido sobre el tema

    Ignorando el hecho de que la importancia sobre los métodos de estudios y el nivel de conocimiento sobre lo que se estudia se ha discutido varias veces en el pasado, los investigadores de la Universidad Estatal de Portland no acataron las sugerencias. Para aquellas personas alejadas del tema de los cigarrillos electrónicos y su uso diario, la diferencia entre modelos y estilos de baterías, tanques, claromizadores, y accesorios parece irrelevante. Sin embargo, todos estos estilos, accesorios, y modelos tienen patrones de uso distintos y casos de uso diferentes.

    Para poder entender donde estuvo el fallo de estos investigadores, hay que entender los modelos que utilizaron en este estudio preliminar. Los investigadores mencionaron el uso de sistemas de tanques ("tank systems”), en particular, un modelo que se denomina genéricamente como un CE4/CE5. Este modelo utiliza una resistencia ubicada en la parte superior del claromizador y usa un sistema de mechas a base de silice para llevar el liquido hacia la resistencia por medio de un efecto capilar moderado.

    Este modelo de claromizador, en particular, no fue diseñado para usarse en situaciones de alta potencia o alto voltaje, ya que el efecto capilar del material es más lento, lo cual lleva a un fenómeno que se llamada calada seca”dry burn”. Esta situación se presenta cuando no hay liquido presente alrededor de la resistencia y se sobrecalienta la resistencia, lo cual produce un sabor y temperatura insoportables para el usuario. El claromizador que se utilizó en este estudio, el CE4/CE5, típicamente no se utiliza a más de 3.7 voltios o 7 watts de potencia para evitar el fenómeno de la calada seca. De hecho, en un estudio anterior del Dr. Farsalinos cuando estaba diseñado el protocolo de estudio, encontró que los participantes no podían usar este tipo de claromizador en situaciones mayores de 9 watts. 

    Los investigadores de la Universidad Estatal de Portland explotaron el hecho de que la mayoría de la personas no sabe como se utiliza un cigarrillo electrónico. Dentro de su propia carta, encontraron que si se utilizaba el claromizador CE4/CE5 a la potencia adecuada (3.3v, según el estudio), no se encontró una producción de formaldehído, inclusive en un patrón de uso relativamente extremo de 10 caladas de 50mL de volumen de aire con duraciones de 4 segundos. Solo cuando rebasaron las capacidades del modelo del claromizador seleccionado para el estudio, utilizando el mismo patrón de uso, se detectó formaldehído. De hecho, en este modelo de uso extremo, los autores estimaron que el atomizador alcanzó una temperatura de 600 grados centígrados cuando se estima que el fenómeno de calada seca ocurre a los 280 grados centígrados

    Este modelo extremo, de utilizar un CE4/CE5 a 5 voltios, con caladas de 50mL de volumen de aire cada 4 segundos, sería intolerable para el usuario, ya que el efecto capilar del silice no suministra suficiente líquido a la resistencia para evitar su sobre calentamiento. Ningún usuario continuaría usando el cigarrillo electrónico en estas condiciones. Esto es como decir que hay niveles altos de carcinógenos en un corte de carne sobre cocinado, que por sus condiciones de quemado, nadie comería.

    En el afán de crear más confusión, los investigadores de la Universidad Estatal de Portland caracterizan el formaldehído hemiacetal como un agente liberador de formaldehído. Sin embargo, el Dr. Farsalinos revisó la literatura correspondiente y encontró que:

     

    … el estudio no encontró formaldehído pero sí formaldehído hemiacetal. Este es una combinación de formaldehído y alcoholes (formaldehído y propilenglicol o formaldehído y glicerol). Los autores los clasificó como agentes liberadores de formaldehído … pero revisando el estudio referente, es claro que los agentes liberadores de formaldehído no tienen nada ver con formaldehído hemiacetal que se encontró en el aerosol del cigarrillo electrónico. Aun más, no hay evidencia en lo absoluto de que los hemiacetales son tóxicos o carcinógenos. Inclusive, es posible que la formaciones de hemiacetales puedan proteger contra el daño ocasionado por el formaldehído. Sin embargo, los autores consideraron que el riesgo calculado de cáncer es igual [sin evidencia].

     

    No sólo existen problemas de metodología y de conocimiento de los productos y su uso en el mundo real, sino también existen cuestionamientos en cuanto al valor del estudio. Clive Bates hizo un llamado de atención a los autores principales, cuestionando si se evaluó el riesgo comparativo de sus conclusiones contra el hecho de que sin cigarrillos electrónicos como una alternativa para los fumadores, esos mismos fumadores iban a seguir fumando. La posición de Clive Bates está sustentada en un cuerpo creciente de estudios donde estima que el riesgo de usar cigarrillos electrónicos es del 1% al 5%, comparado a cigarros tradicionales de tabaco. 

    Creando aún más controversia es la sobre simplificación de los autores de la carta al New England Journal of Medicine sobre el riesgo que representa el formaldehído. El reporte del Director de Salud Pública de Estados Unidos en el 2010, reconoce el hecho que los aldehídos, tal como el formaldehído, ocurren comunmente en el ser humano y son metabolitos endógenos en la sangre humana. El hecho de que exista naturalmente formaldehído en el cuerpo humano, y que es un subproducto del proceso de respiración humana, complica el modelo y no permite una estimación tan simplista. 

    Este tipo de cartas, cuyas conclusiones no poseén un fundamento científico adecuado, y la reacción de los medios de comunicación, causan más daño que bien. Cuando se está tratando de minimizar la incidencia de fumado, el cigarrillo electrónico puede ser un aliado, pero sobreestimar el riesgo y reportar de forma sensacionalista resultados pobres afecta negativamente la confianza de los fumadores para buscar alternativas que pueden ayudar a dejar su hábito. 

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  • Afirmaciones de Ciencia Incorrectas Afirmaciones de Ciencia Incorrectas

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    Recientemente un profesor de la Universidad de California ha salido en varios medios diciendo varias falsedades sobre el efecto de los cigarrillos electrónicos, presentando sus conclusiones como ciencia, citando sus propios "estudios" como evidencia. Sus afirmaciones no son sobre el dispositivo per se, sino su interpretación de un efecto poblacional con encuestas que no siguen a sus participantes sobre el tiempo, utilizando datos que ya se comprobaron que no apoyan sus conclusiones.

    La cantidad de desinformación que ha generado este profesor causó a Clive Bates publicar una carta abierta al equipo investigativo cuestionando los fundamentos de sus "estudios". Desde errores básicos de procedimiento, hasta faltas en el proceso de revisión de las revistas científicas, e inclusive las conclusiones que no están ni siquiera apoyadas en los datos de los artículos publicados.

    El problema con estudios poblacionales para medir efecto son dos: (a) el tiempo que se requiere para realmente seguir una población suficientemente grande sobre un periodo de tiempo extendido, y (b) el riesgo de reportar inadecuadamente datos para minimizar o maximizar efectos poblacionales por no crear encuestas bien diseñadas. En el caso de estos artículos, afirmar un efecto negativo, a nivel de uso poblacional, sin tomar en cuenta que su encuesta no puede determinar el proceso, la frecuencia, o las razones. A primera vista, inclusive, parece que los datos contradicen las conclusiones de uso poblacional que ofrecen los investigadores!

    Aunque una mala conducta académica es suficientemente grave por sí sola, el daño potencial de esta desinformación es aún más grave. El cigarrillo electrónico tiene el potencial de reducir el uso de tabaco combustible; tiene el potencial de ser el paso que necesitaba el fumador para tomar la decisión de dejar de usar cigarros de tabaco combustibles; tiene el potencial de reducir el daño de un hábito que es difícil de dejar. Sin embargo, este tipo de desinformación puede destruir todo el potencial del cigarrillo electrónico. Este tipo de desinformación tiene el potencial de causar daño a más personas, que siguieron fumando en vez de optar por una solución de daño reducido como el cigarrillo electrónico. Los cigarrillos electrónicos pueden nunca ser "seguros", aunque no necesitan serlo, necesitan ser menos dañinos que el producto que están reemplazando, pero algo es seguro, ésta desinformación va a causar daño y eso es una irresponsabilidad para una persona que dice estar del lado de la salud pública.

    Recientemente un profesor de la Universidad de California ha salido en varios medios diciendo varias falsedades sobre el efecto de los cigarrillos electrónicos, presentando sus conclusiones como ciencia, citando sus propios "estudios" como evidencia. Sus afirmaciones no son sobre el dispositivo per se, sino su interpretación de un efecto poblacional con encuestas que no siguen a sus participantes sobre el tiempo, utilizando datos que ya se comprobaron que no apoyan sus conclusiones.

    La cantidad de desinformación que ha generado este profesor causó a Clive Bates publicar una carta abierta al equipo investigativo cuestionando los fundamentos de sus "estudios". Desde errores básicos de procedimiento, hasta faltas en el proceso de revisión de las revistas científicas, e inclusive las conclusiones que no están ni siquiera apoyadas en los datos de los artículos publicados.

    El problema con estudios poblacionales para medir efecto son dos: (a) el tiempo que se requiere para realmente seguir una población suficientemente grande sobre un periodo de tiempo extendido, y (b) el riesgo de reportar inadecuadamente datos para minimizar o maximizar efectos poblacionales por no crear encuestas bien diseñadas. En el caso de estos artículos, afirmar un efecto negativo, a nivel de uso poblacional, sin tomar en cuenta que su encuesta no puede determinar el proceso, la frecuencia, o las razones. A primera vista, inclusive, parece que los datos contradicen las conclusiones de uso poblacional que ofrecen los investigadores!

    Aunque una mala conducta académica es suficientemente grave por sí sola, el daño potencial de esta desinformación es aún más grave. El cigarrillo electrónico tiene el potencial de reducir el uso de tabaco combustible; tiene el potencial de ser el paso que necesitaba el fumador para tomar la decisión de dejar de usar cigarros de tabaco combustibles; tiene el potencial de reducir el daño de un hábito que es difícil de dejar. Sin embargo, este tipo de desinformación puede destruir todo el potencial del cigarrillo electrónico. Este tipo de desinformación tiene el potencial de causar daño a más personas, que siguieron fumando en vez de optar por una solución de daño reducido como el cigarrillo electrónico. Los cigarrillos electrónicos pueden nunca ser "seguros", aunque no necesitan serlo, necesitan ser menos dañinos que el producto que están reemplazando, pero algo es seguro, ésta desinformación va a causar daño y eso es una irresponsabilidad para una persona que dice estar del lado de la salud pública.

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